LA CASA DE LA LOMA

En mis recuerdos todavía está clara esa mañana de febrero de 1961 cuando en nuestra camioneta  blanca  nos detuvimos en la empinada y empedrada calle de la Loma de Cartagena, frente a la casa que sería el hogar de la familia en los próximos 45 años. Cómo podría sospechar esa mañana, cuántas cosas lindas, tristes, emocionantes, dolorosas, alegres e inolvidables íbamos a vivir en esa casa que teníamos delante.

LOS QUE LLEGAMOS A VIVIR A LA CASA DE LA LOMA

Mi papá acababa de comprarla, y todos en ese momento(todos éramos mi papá, mi mamá, mi hermana Poly, mi pequeño hermano Poncho y yo), estábamos ilusionados y emocionados con la novedad de esa casa aún vacía que se presentaba a nuestros ojos inquietos de niños y  adolescentes con unas dimensiones enormes, y de unas posibilidades inimaginables de cosas nuevas y desconocidas    Mi mamá estaba esperando a Nacho quien nació en junio de ese mismo año y mas tarde Anamaria, empezaría sus días allí, cuando ya para entonces habíamos comenzado a acumular los cientos, los miles de recuerdos que íbamos a guardar, uno al lado del otro, como en un cofre de tesoros incontables.

De las primeras cosas que recuerdo del día en el que llegué a la Loma de Cartagena fue un grupo de muchachos sentados en el muro de una de las casas vecinas que miraba con curiosidad a sus nuevos vecinos.  Mas tarde con ellos, algunos de los mejores amigos que hice allí, habríamos de recordar nuestras mutuas primeras impresiones y nos divertiríamos mucho, como lo hacíamos siempre que  nos reuníamos, mas que todo en fines de semana, en las novenas de Navidad y en vacaciones de verano. ¡Qué linda época!

Todo era una novedad para mí: el nuevo camino que debía recorrer para  llegar desde la casa nueva hasta  el colegio todos los días;

LA VISTA DESDE EL BALCÓN DE LA CASA

OTRO ÁNGULO DESDE EL BALCÓN

la vista que teníamos desde el balcón, de los altos árboles del parque, de algunas torres de iglesias y de los techos de la ciudad, el patio al que se llegaba desde el comedor y tenia un jardín, con enredaderas y flores que le rodeaban, los nuevos vecinos a quienes íbamos conociendo poco a poco, y hasta la posibilidad de escoger un cuarto para mí sola, que no tuviera que compartir con mi hermana y pudiera organizar a mi propio gusto.  Nuestra antigua casa no era pequeña, pero en la nueva casa se me ofrecía la posibilidad de descubrir siempre cosas que no conocía. Y es que la casa de La loma era muy, muy bella, enormemente grande, y para esa época, muy moderna.  Poco a  poco fui haciéndome a la idea del cambio y a la realidad de una vida un poco diferente.  Con la avidez de novedades fue delicioso darme cuenta de cosas tan emocionantes como que en las casas vecinas a la nuestra había mucha gente joven como nosotros, posibilidad de nuevas amigas y amigos y por supuesto de enamorados, que eran tan importantes en esa edad.

Los años pasaron y poco a poco quedamos integrados dentro del ambiente de las personas que vivían a nuestro alrededor en el vecindario, que de una manera u otra nos hacían la vida grata y porqué no decirlo, emocionante y muchas veces feliz.

La casa de la Loma! La casa de la Loma de Cartagena! Qué recuerdos tan inolvidables encierra ese nombre!  Cuando ahora me devuelvo en el tiempo y pienso en ella, se desbordan de mi corazón miles y miles de vivencias felices y de nostalgias.

NACHO

Como dije antes, a los pocos meses de vivir allí nació Nacho, mi tercer hermano, con su temperamento tan especial y  tan absolutamente único. Vino a hacerle compañía a Ponchito que tenia 3 años y era el consentido de la casa por ser el primer hombre de los hermanos.

ANA MARIA

Cinco años después nació mi última hermana, Anamaria, quien se convertiría en el centro del cariño y de la ternura en la casa.

LOS RUIZ-PEREA

Entonces quedamos completos los hermanos y la familia; la familia de la casa de la Loma.

En la casa tuvimos celebraciones de cumpleaños, de Primeras Comuniones, de grados, de aniversarios y hasta de matrimonios.

lOS 70 AÑOS DE tOTY

GRADO DE BACHILLER DE PONCHO

UN 24 DE DICIEMBRE EN LA CASA

GRADO DE BELEN

OTRO CUMPLEAÑOS DE MI PAPÁ

31 DE DICIEMBRE DE 1.999

NOCHE DE GUITARRAS

Hubo otras actividades menos programadas y menos familiares como cuando nos reuníamos con amigos: Poly con los suyos, yo con los míos o los niños con sus traviesos y terribles amiguitos, bajo la autorización de los padres y muchas veces sin ella. Volados o autorizados, en esos programas siempre la pasábamos de maravilla.  Allí se afianzaron amistades que durarían para siempre, nacieron algunos noviazgos y se desbarataron otros.

Quiero darle un espacio muy especial de mis recuerdos a Totí, al artífice de mi vida y de las cosas buenas que puedo tener.

MI PAPÁ CON SU PIPA

Lo puedo  ver con mi mente allí: desde que abría la puerta de la calle podía sentir el aroma de la picadura de su pipa.  Sabía que él estaba en casa por ese olor delicioso y característico que envolvía el espacio donde estaba.  Siempre con la pipa, lo encontraba muchas veces sentado en su escritorio haciendo cuentas o en el balcón leyendo el periódico.  Echo reversa en mis recuerdos y diera  cualquier cosa por volver a  vivir esos días, toda la familia junta, ésa época con él allí, sintiendo su figura de árbol protector y segura de que  nada, absolutamente nada malo podría pasarme estando bajo su sombra.

En la casa de la Loma celebré muchas reuniones de cumpleaños, mi grado de Bachillerato, el de Secretariado bilingüe, y también me emborraché por primera vez en las Bodas de Plata de mis papás.

SERENATAS

Al pié de mi ventana y de la de mi hermana Poly, rompieron el silencio de la noche de los sábados las notas de montones de serenatas de novios y de enamorados. Recuerdo con nostalgia el murito de afuera de la casa donde nos sentábamos por horas a conversar con los amigos.  Entre aquellas paredes tan queridas quedó el eco de la voz de alguien especial que con el tiempo se convirtió en un recuerdo grato e inolvidable.  Allí también pasamos muchas noches  con mis compañeros de Derecho estudiando para exámenes. En la casa nos casamos Edwin y yo una tarde de octubre. En la casa de La Loma pasó sus primeros días de vida mi hijo Juan Pablo.

Un recuerdo muy patente que tengo al recordar la casa, es la imagen de mi mamá en su taller de cerámica.

MI MAMÁ EN SU TALLER

Cuando uno llegaba a la casa e iba a buscarla  para  saludarla, siempre estaba con algún objeto hermoso en sus manos, bien fuera modelándolo, o esmaltándolo: dándole esos toques exquisitos que solo ella sabía darle y que le causaban tanta satisfacción. Ella no era nada modesta respecto a sus piezas de cerámica: Siempre le parecían hermosas y es que de verdad lo eran y lo son, y cada una es una obra de arte única e irrepetible.

MI MAMÁ Y SUS CERÁMICAS

Estaban por toda la casa, en especial en un estante frente al escritorio de mi papá.  Cuántas horas dedicadas a la artística labor pasó mi mamá en su taller de cerámica de la casa de la Loma y cómo las disfrutó.

Recuerdo un día de julio a mi hermano Poncho, serio,  de vestido blanco, en la celebración de su Primera comunión  al lado del travieso Nacho, con el pelo trasquilado   por su amigo Ernesto que ejerció como peluquero el día anterior.

PONCHO MUY JUICIOSO Y SU TRAVIESO HERMANITO

Era muy inquieto mi hermanito: no dejaba de corretear, de burlarse de todo el mundo y se convertía al cabo de una hora  en un desastre con las faldas de la camisa por fuera, la correa del pantalón colgando y los cordones de los zapatos desamarrados. “Mal cachaco” decía sonriendo, mi papá.  Quien iba a pensar que ese “mal cachaco” seria mas tarde un diplomático  que llegaría a Embajador de carrera y tendría que tomar parte en actos muy importantes con su atuendo perfectamente organizado.  Unos años después allí en la casa celebramos los grados de los dos hermanos, uno como Médico y  después de un tiempo  el otro como Abogado.

Si trato de hacer memoria, la imagen de Poncho en la casa desapareció demasiado pronto.

PONCHO FORMÓ UNA FAMILIA MUY TEMPRANO

Prematuramente decidió hacer su vida y asumir  responsabilidades. Ya su tiempo en la casa era cosa de momentos, de visitas, de ratos que nos regalaba;

TRES HERMOSAS GENERACIONES

eso si, siempre con esa cercanía a todos y ese cariño tan propio de él. Qué especial  es mi hermano y como sabe repartir amor y ternura en forma inagotable!

Me acuerdo de Ana Maria feliz con sus amiguitos en todos esas fiestas de cumpleaños que le organizábamos, vistiéndola como una muñeca, disfrazándola

CUMPLEAÑOS DE DISFRASES

e  inventándole celebraciones  siempre con arandelas distintas para que fuera cada año la mejor fiesta de su vida; en la Primera comunión con su belleza de figura de porcelana y también en su grado del Colegio, siendo como siempre el centro del universo familiar, de sus amigos y amigas. Ni que decir  de su boda.  Era el personaje del día en la ciudad pues era la reina del Cauca la que se casaba. Recuerdo que yo la ayudé a vestir su lindo traje de novia y luego Poncho la llevó a la iglesia pues ya mi papá no estaba

EL DIA DE SU BODA

¡Qué novia mas linda bajó aquel día de diciembre por las escaleras de la casa de la Loma!

Recuerdo a Poly en su grado de bachillerato. Siempre rodeada de los tantos amigos que siempre tuvo, por su belleza y ese encanto que atraía a los muchachos como el dulce a las hormigas. Mi hermana Poly estaba también  bellísima el día de su matrimonio.

POLY, LA NOVIA MAS FELIZ

Era la imagen  de la felicidad y puedo jurar que nunca en mi vida he visto  una novia tan feliz. Se había salido con la suya y se había casado con la persona por quien había luchado y por quien había desafiado toda autoridad paterna. Estoy segura de que ese día no se hubiera cambiado por nadie en el mundo.

Un año más tarde  la novia fuí yo.

EL MATRIMONIO DE BELÉN

La ceremonia y la reunión del matrimonio fueron en la casa y yo estaba tan aturdida y con la cabeza tan llena de interrogantes que no recuerdo casi nada de lo que allí pasó.  Tengo la idea de que vine a  aterrizar cuando me vi viviendo en otra ciudad, sin mi familia, con un esposo que era muy especial conmigo, pero que por su trabajo pasaba mas días y noches haciendo turnos en el Hospital que en la casa, con una vida diferente de responsabilidades  que  no sabía cómo se asumirlas  porque nunca había tenido que hacerlas en mi casa. Mil veces volvimos los dos a la casa de la Loma y pasamos allí momentos alegres y tristes también.

MI HIJO PASÓ SUS PRIMEROS DIAS DE VIDA EN LA CASA DE LA LOMA

Y un día feliz del mes de enero, mi hijo Juán Pablo nació en Popayán, porque así lo decidimos su padre y yo.  Quisimos que naciera en la bella Popayán.

Pasó el tiempo y fueron llegando los nietos, los hijos de mi hermano y mi hermana mayores y mi hijo.

EN CAMINADORES

EN TRICICLOS O EN BICICLETAS

PATINANDO

COMO CHICOS JUICIOSOS SENTADOS EN LAS GRADAS

LISTOS PARA ENTRAR A JUGAR BALÓN EN EL PATIO

Ellos corrían por el patio, subían y bajaban por las escaleras y por los corredores anchos y claros de la casa de los abuelos, riendo, peleando, gritando, llorando, patinando, montando bicicleta, triciclo, caminadores y coches, jugando y quebrando vidrios con los balones. Yo calculo que cada visita  de los nietos dejaba entre tres y cuatro vidrios quebrados cuya autoría se pasaban entre ellos. Y Toty lo disfrutaba. Cada año en Diciembre, cuando volvíamos todos a reunirnos, cómo gozaban esos chicos palpando los regalos que habían debajo del árbol, tratando de adivinar antes de tiempo, qué les iba a traer el Niño Dios.

LA MESA NAVIDEÑA EN LA CASA DE LA LOMA

Y qué cenas organizaba mi mamá y con qué arte arreglaba la mesa  del comedor de la casa en esas Navidades. Qué lindo era todo en ese tiempo. ¡Qué época tan bonita y tan  irrepetible!

Mi sobrina Manuela, la primera hija de Anamaria alcanzó a pasar vacaciones con su mamá Edmée en la casa en los últimos años que la habitamos, pero ya Totí no alcanzó a conocerla.

MANUELITA EN LAS GRADAS DE LA CASA

MANUELA Y ANA MARIA TOMANDO EL SOL EN EL PATIO

Qué feliz se hubiera sentido con esa hermosa nieta, quien fue una persona muy cercana al corazón de mi  mamá.

Hace unos años, celebramos en la casa de la Loma el que sería uno de los últimos eventos: el matrimonio civil de Nacho y Maria.

MATRIOMONIO CIVIL EN LA CASA

MI HERMANO MUY FELIZ EN SU MATRIMONIO

Era increíble lo feliz y lo emocionado que Nacho estaba. Y lo mejor de todo es que a pesar de que han pasado bastantes años, yo lo sigo viendo igual de entusiasmado en la tarea que asumió ese día. Ojalá que así continúe. De verdad que se lo deseo de todo corazón.

Creo que la última celebración grande en la casa de la Loma, fueron las Bodas de Plata de Poncho y Paty.

BODAS DE PLATA DE PONCHO Y PATRICIA

LOS MARIACHIS EN LA FIESTA

PATY ACOMPAÑA A LOS MARIACHIS

Ellos como siempre, estaban muy felices y sus hijos y nosotros con ellos. Fue una fiesta con mucha gente, mariachis y muy alegre, como fueron todas las que se celebraron allí.

Las mellizas de Anamaria, Carlota y Antonia alcanzaron a estar en la casa alguna vez en sus primeros meses

LAS MELLIZA ANTONIA Y CARLOTA EN SUS COCHECITOS EN EL PATIO DE LA CASA DE LA LOMA

CARLOTA Y ANTONIA CONOCIENDO A MOTA

y en sus cochecitos pudieron sentir la delicia del calor del sol y las flores del patio y entretenerse viendo los gorriones del parque que bajaban continuamente a buscar comida entre las matas del patio de la casa.

Pero no todo fueron fiestas y celebraciones en la casa de la Loma. Tuvimos también momentos dolorosos, y qué dolorosos fueron; cuánta tristeza siento aún al recordarlos a pesar del tiempo: Fue la enfermedad de mi papá y unos años después su muerte.  Es insoportable tener que hacerse a la idea de no volver a ver más con los ojos del cuerpo a  aquellos que amamos y que no dejaremos de ver nunca con los ojos del alma.  Es un dolor tan grande que duele físicamente y que nos pone de presente lo impotentes que somos ante la voluntad de Dios.  Pues así fue: él se fue una noche, y desde entonces, un pedacito de mi corazón se quedó solo.  Y se quedó solo su escritorio, sus pipas y su bastón, su lado de la cama, y su sitio en la cabecera de la mesa, el olor adorable de su pipa, la silla del balcón donde leía el periódico y  todos los lugares que él llenaba plenamente con su presencia y su dulce sonrisa.

Hoy la casa de La Loma de Cartagena  quedó vacía.  Quedó vacía de nosotros, de los que la amamos, de los que compartimos tantos años y tantas cosas allí, de los recuerdos de los que se fueron para siempre y de los que estamos en otros lugares, de los juegos infantiles y de los romances juveniles, de los sueños de vida y de las lágrimas de despedidas, de las risas de los nietos, de los amiguitos revoltosos y de los amigos constantes.  Las paredes escuchan ahora otras voces y quizás se pregunten, por allá en el mundo de la imaginación y de los sueños, qué fue de todos aquellos que llenaron por 45 años de voces, de risas y de llantos esos rincones.

Y EL PATIO, Y EL FAROLITO, Y LA ENREDADERA DEL JARDÍN QUEDARON SOLOS

Y la enredadera del patio, y el balcón donde leía el periódico mi papá, y el taller donde mi mamá hacía cosas hermosas, y las ventanas que escuchaban serenatas, y el patio donde jugaban los nietos, y los ventanales desde donde se veían los atardeceres, y las escaleras donde resonaban nuestros pasos, y el  cuarto donde mi hijo vivió sus primeros días, y el farolito del patio, y el árbol de guayaba del solar, y el rincón del escritorio de mi papá,  y los corredores, y el murito de afuera del jardín, y el garaje….. todos con el paso del tiempo llegarán a acostumbrarse a otras voces que reemplacen los ecos de las voces que se fueron para siempre de la casa de La Loma.

BELEN RUIZ         Julio 23 de 2.006

Modificado en Diciembre 2.010

1 thought on “LA CASA DE LA LOMA

  1. hola belensita, !! te quiero felicitar por tan hermoso, espectacular y esmerado blog que tienes !!!! es un hermoso homenaje a la familia, y solamente expresa lo detallista y amorosa que eres para todo !!! te amo con toda mi alma, y tienes un lector admirador tuyo siempre acà al otro lado del computador !!!!!! Besos !!!!!!

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